Papeles Inesperados de Julio Cortázar — Robotania
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Papeles Inesperados de Julio Cortázar

Recién salido de la imprenta llega a mi librero “Papeles Inesperados” de Julio Cortázar, Alfaguara 2009.

El 12 de Febrero de 2009 (DA CLIC AQUÍ PARA LEER LA NOTA) hablé sobre la próxima publicación de este libro, y por fin llego el momento. Un libro con notas que aparecieron el 23 de diciembre de 2006 en una cómoda que Aurora Bernárdez, viuda y heredera universal de Cortázar (La Maga en la novela Rayuela), y Carles Álvarez, estudioso del autor, a duras penas lograron abrir por la gran cantidad de papeles que contenía.

Algunos dicen que no es ético que se publique esta obra, por que si Cortázar así lo hubiera querido, lo hubiera hecho en su momento (y tienen algo de razón), pero otros como yo estamos emocionados por que el libro salió a la venta esta semana.

El libro contiene textos inéditos, notas sobre algunos libros ya publicados anteriormente, historias inéditas de cronopios y famas, discursos, autoentrevistas, prosas, notas personales, poemas, nuevos capítulos de Lucas, Recuerdos, pero sobre todo nos ofrece algo nuevo de Cortázar para leer en este 2009, algo que al menos yo, no esperaba.

Una pieza de Gran Valor para coleccionistas sobre el autor.

Comparto contigo la primera página que leí y que pertenece a la sección de inéditos sobre “Historias de Cronopios y Famas” página 115.

Vialidad

Un pobre cronopio va en su automóvil y al llegar a una esquina le fallan los frenos y choca contra otro auto. Un vigilante se acerca terriblemente y saca una libreta con tapaz azules.

- ¿No sabe manejar, usted? – grita el vigilante

El cronopio lo mira un momento, y luego pregunta:

- ¿Quién es usted?

El vigilante se queda duro, echa una ojeada a su uniforme como para convencerse de que no hay error.

- ¿Cómo que quién soy? ¿No ve quién soy?

- Yo veo un uniforme de vigilante – explica el cronopio muy afligido -. Usted está dentro del uniforme pero el uniforme no me dice quién es usted.

El vigilante levanta la mano para pegarle, pero en la mano tiene la libreta y en la otra mano el lápiz, de manera que no le pega y se va adelante a copiar el número de la chapa. El cronopio está muy afligido y quisiera no habe chocado, porque ahora le seguirán haciendo preguntas y él no podrá contestarlas ya que no sabe quién se las hace y entre desconocidos uno no puede entenderse.

(1952)

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